2 palabras que te pondrán en marcha

2-palabras

“Si me entra miedo, entonces…”

¿Cómo completarías esta frase?

Gran mayoría completaríamos la frase con algo del tipo:

“… abandono”

“… me echo a temblar”

“… me pongo serio”

Gran mayoría de las personas completan la frase con lo que haría habitualmente. Es lógico, ¿verdad?

Sin embargo, ¿hasta qué punto nos sirven nuestros automatismos?

¿Hasta qué punto quiere abandonar el que suele abandonar?

¿Hasta qué punto quiere ponerse a temblar el que suele ponerse a temblar?

¿Hasta qué punto quiere ponerse serio el que se suele poner serio?

¿Hasta qué punto queremos seguir reaccionando tal como solemos reaccionar?

Nuestro cerebro está configurado para sobrevivir invirtiendo un mínimo de energía posible. No extraña que crea tantos hábitos como pueda para evitar “tener que reflexionar y pensar” ante cada situación similar.

Salir de nuestra zona de confort requiere efectivamente un gasto energético superior a lo normal, lo que lleva nuestro cerebro a optar tanto sea posible por… ¡el statu quo!

En resumen, si tu cerebro pudiera hablar ante una situación que requiera que salgas de tu zona de confort, seguramente te diría algo del tipo:

  • “Hazlo mañana mejor”
  • “No sabes todavía lo bastante para meterte en esto”
  • “Vaya lío en el cual te estás metiendo”
  • “No lo hagas”

Miedos y procrastinación

Si notas similitudes entre tu discurso interno y los cuatro ejemplos de declaraciones que hice anteriormente, te doy la bienvenida al club… ¡de los procrastinadores!

Y si no ves ninguna similitud… ¡también te doy la bienvenida!

TODOS y TODAS procrastinamos.

Aprovecho para recordar que el hecho de hacer muchas cosas no significa que estemos haciendo lo que verdaderamente se merece nuestra plena atención

Procrastinar es lo más natural del mundo y surge en base a miedos de todo tipo que nos creemos.

En realidad, no procrastinamos tanto la verdadera tarea como la percepción que tenemos de esta tarea. Y aquí va lo más interesante: cuánto más nos fijemos en el miedo que nos procura en un pensamiento, más aumenta la probabilidad de que se repita la misma situación de miedo, amplificándose el fenómeno.

Entonces, ¿Cómo romper con el efecto que tienen nuestros miedos?

¿Cómo andar hacia lo que verdaderamente queremos ser y hacer, en vez volver hacia lo que no nos viene bien?

2 palabras que cambiarán tu vida

SI – ENTONCES

Como mencioné al principio, solemos completar una declaración del “si… entonces…” por nuestros hábitos.

¿Si cambiásemos y modificáramos la parte final de la frase por nuestro plan?

Imaginemos que indicaste “Si me entra miedo, entonces abandono”.

Qué te parece cambiar por “si me entra miedo, entonces + TU PLAN”.

Recuerda esta fórmula para la vida:

SI + [OBSTÁCULO], ENTONCES + [TU PLAN]

SI + [OPORTUNIDAD], ENTONCES + [TU PLAN]

En otras palabras:

“Si te encuentras con un obstáculo, entonces aplica tu plan”

“Si te encuentras con una oportunidad, entonces aplica tu plan”

Tu plan

En todo momento tenemos la oportunidad de elegir.

Para seguir con nuestro ejemplo: ¿Cómo eliges reaccionar al miedo?

Una cosa es que tu instinto te invite a huir (abandonar), pero otra es la reacción que desearías tener desde lo más profundo, que te ayudaría a conseguir tus objetivos y metas.

¿Qué quieres verdaderamente?

Una forma de elaborar implementaciones de intenciones (planes del tipo “si… entonces…”) es, por supuesto, pensándoselo. Puedes perfectamente ponerte en situación y reflexionar en la estrategia que pondrás en marcha en seguida cada vez que te entre miedo.

¿En qué recomiendo basar tu reflexión?

¡Parte siempre de tus metas y objetivos! Elige un plan (que mencionarás detrás el “entonces” de tu implementación de intención) sirva a tus objetico y metas.

¿Quieres conseguir hablar en público, pero sueles huir cuando piden un voluntario para dar una charla en tu empresa?

¿Qué te parece indicar completar “Si piden un voluntario para dar una charla” por “entonces me propongo en seguida sin pensarlo” en vez de “entonces me doy la vuelta y me voy”?

Repito: eliges en todo momento. Actuando desde la consciencia, incrementas tu control sobre tu vida. Planificando con intenciones de implementación, incrementas aún más tus probabilidades de éxito a largo plazo.

¿Para qué pensártelo tanto?

El proceso de reflexión para llegar a un plan que nos corresponda puede tardar bastante tiempo. Incluso es altamente probable que volvamos a caer en las trampas de la procrastinación ya que, en realidad, estamos elaborando un plan para salir de nuestra zona de confort (¿recuerdas nuestra relación natural a la zona de confort?).

¿Existe un atajo para elaborar el plan?

La respuesta es… SI: ¡tu mente subconsciente”.

Te invito desde ya a tomar papel y bolígrafo y seguir los próximos pasos:

  1. Identifica un objetivo que quieras conseguir de aquí a unas 6 semanas.
  2. Identifica un obstáculo que te impida alcanzar este objetivo
  3. Identifica cómo te hace sentirte este obstáculo cada vez que se te presenta. Conecta con la emoción que sientes al recordar este obstáculo y sobre todo también con las sensaciones que se te generan por el cuerpo al sentir la emoción.
  4. Escribe tu declaración de intención TRES VECES, pausadamente, teniendo especial cuidado con:
    1. No levantar el bolígrafo
    2. Dejar que tu subconsciente te dicte la segunda parte de la frase
    3. No reflexionar, ni pensar, ni juzgar lo que sale
    4. Estar abierto a todo lo que pueda surgir
    5. Usar las palabras “Si” y “Entonces”
    6. Usar siempre la misma primera parte de declaración intención las tres veces (la parte del “Si…).

Te doy un ejemplo de la declaración de intención gracias a la cual dejé de fumar:
“Si noto ansiedad o cualquier señal de que quiera fumar, entonces hago 4 respiraciones en caja de 4 segundos”.

No entraré en detalles de lo que es la respiración en caja, y me limitaré solamente a confirmar que la parte “hago 4 respiraciones en caja de 4 segundos” salió de mi mente subconsciente.

Nunca hubiese pensado en tener esta reacción ante la ansiedad. Había dejado de fumar una 10 veces antes de la última, y nunca con éxito.

Mi subconsciente me mandó el plan perfecto para mí… ¡porque él sabe!

Al haber escrito 3 veces tu declaración de intención, puede que la parte del plan (“Entonces…”) cambie entre una declaración y otra.

Repasa cada plan y trata de ser específico. A veces, al escribir desde el subconsciente dejamos solamente “conceptos incompletos”. Trata de recordar el concepto concreto que tenías en mente en el momento en el cual lo escribiste.

Si acabas con varios planes, Prueba uno desde ya, y si no te funciona… todavía te quedan otros dos 😉. Pero puede quedar asegurado de que el plan que puso tu subconsciente en papel es el más adecuado para ti. ¿Quién me hubiera dicho que respirar me fuera mejor que la acupuntura, parches, hipnosis, …?

En resumen: las intenciones de implementación te ayudarán a ponerte en marcha. Úsalas tanto como puedas recordando la fórmula correcta:

SI + [OBSTÁCULO], ENTONCES + [TU PLAN]

SI + [OPORTUNIDAD], ENTONCES + [TU PLAN]

Al usarlas, reaccionarás de forma mucho más efectiva frente a cualquier obstáculo u oportunidad.

¿Quieres incrementar tus probabilidades de éxito? No le des muchas vueltas y consulta tu plan directamente a tu mente subconsciente.

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