7 señales de que estás viviendo una vida de propósito

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Vivir una vida de propósito requiere una tremenda valentía. Entre asaltos de inseguridades, incomodidad al salirnos de nuestra zona de confort, y otras dudas que nos quiten el sueño, se nos vuelve a la mente la misma pregunta: “¿Para qué estoy haciendo todo esto?”. Por supuesto, volvemos siempre a la conclusión: lo hacemos para conseguir nuestro próximo objetivo que nos permita alcanzar una meta más lejana, que a su vez nos permita vivir nuestro propósito de vida.

Pero, aun así, nuestro cerebro se puede mostrar tan insistente para mostrarnos el camino de vuelva a su zona de confort que necesitamos señales de que vamos por buen camino…

1. La percepción de los obstáculos cambia

Llevas un tiempo encarrillado hacia tu propósito de vida y seguramente te habrás encontrado con una multitud de obstáculos ya. ¿Cuál es tu percepción actual de los obstáculos?

La mayoría de las personas ven impedimentos en los obstáculos. Lo más normal de hecho es tratar de evitarlos (sin darnos cuenta de que, al evitarlos, nos dirigimos hacia otros tipos de obstáculos, o nos desviamos de lo que realmente queremos)

Al vivir una vida de propósito, siempre tendrás una imagen clara de lo que se encuentra más allá de los obstáculos. Tendrás asumido que el camino está hecho de barreras y situaciones que se pueden superar con más o menos tiempo.

¿Andas tratando de evitar obstáculos constantemente? Quizás vayas con la intención de vivir tu propósito de vida, pero te vas quedando atrapado en reacciones de mentalidad fija. Trabajamos este aspecto en consulta NeuroChange.

2. Disfrutas del proceso, sin obsesionarte por el resultado.

¿Te equivocas constantemente, pero vas aprendiendo de tus errores?

¿Piensas en “avanzar” más que en llegar a destino?

¿Le “ves el punto” y te sienta bien lo que vas haciendo?

Seguramente signifique que vayas viviendo una acción continua que corresponda a tus valores y se alinee con la huella que quieras dejar en este mundo.

Vivir una vida de propósito incluye una cierta sensación de Flow en nuestras acciones constantes, incluso si nos equivocamos en el proceso. Si tú también encuentras Flow en el proceso de aprendizaje, ya vas por buen camino.

Sin embargo, si el proceso te crea un malestar constante, puede que no estés viviendo la vida que te corresponda. O también puede ser que no tengas el enfoque adecuado de cara al aprendizaje. Siempre se puede reforzar en consulta NeuroChange.

3. La finalidad ya no está en el medio

Puede que pases por varios negocios, varias carreras, o varios puestos de trabajos antes de encontrar lo que verdaderamente de da esa sensación de vivir tu vida de propósito. Es totalmente normal. Personalmente monté varios proyectos, todos muy diferente visto desde fuera, pero todos con la misma finalidad (servían mi propósito de vida de alguna forma). Una vez que te centres en tu propósito de vida, se te multiplican las formas de vivirlo. Prueba. ¡No te cortes! Siempre y cuando tengas la posibilidad de afinar, te invito a hacerlo. También hace parte del proceso de definición del propósito: se va reformulando y ajustando, simplemente porque vamos evolucionando y sobre todo el mundo que nos rodea cambia a pasos agigantados. Una solución que aportes hoy necesitará seguramente retoques mañana para conseguir el impacto que deseas.

4. Tu cuerpo te lo confirma (malestar -> bienestar)

Da igual las horas que echas trabajando, lo que dicen tus padres, o cualquiera alrededor: tu cuerpo de confirma cuando vas bien.

Te invito a pararte unos 5 minutos y a meditar sobre tu estado emocional actual: ¿por qué emociones vas pasando, y cómo se reflejan estas emociones por tu cuerpo?

Piensa luego en tu propósito de vida, en esa gran huella que quieras dejar, y vuelve a centrarte en tus emociones y sensaciones. ¿Qué te dice tu cuerpo?

Según lo que vayas notando… ¡sabrás si vas por buen camino!

5. Le ves una finalidad clara, que incluso a veces te cuesta explicar con palabras

Vas tranquilo, incluso cuando desde fuera parece que todo se está descontrolando. Cuando te preguntan a lo que te dedicas, hasta te cuesta dar explicaciones porque para ti lo que verdaderamente importa es el “para qué lo haces” más que tu actividad en sí. Si piensas en términos de “para qué”, ten por seguro de que estás en la senda de tu propósito, y todo acabará por tomar forma.

6. Puedes morir mañana

Aunque obviamente quieres seguir vivo por muchos años más, tienes esta sensación de que estás cumpliendo con tu misión. Puede que estés solo al principio de esta misión, pero te sientes con “el alma limpia”, sin remordimiento ninguno.

7. Te puedes mirar fijamente al espejo durante 3 minutos

Solo hay una forma de saberlo: hacerlo. Para ello:

  1. Tomate 3 minutos a solas con tu reflejo en el espejo, y mírate fijamente durante 3 minutos, en los ojos;
  2. Observa lo que pasa
  3. A los 3 minutos, sabrás si vives en el acierto

Aunque nuestro propósito de vida pueda parecer suficiente para levantarse todos los días con la fuerza necesaria para avanzar, siempre se recomienda asentar las bases para actuar, y definir un plan concreto hacia objetivos intermedios.

Y tú, ¿cuál es tu próximo objetivo?

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