¿Qué tener en cuenta definir tu propósito de vida?

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¿A quién no le gustaría vivir una vida de propósito?

Parece ser lógico, y sin embargo casi el 90% de los empleados europeos afirmaron no sentirse comprometidos con su trabajo en 2021, según GALLUP.

En su estudio sobre los mayores arrepentimientos de personas en fase terminal, Tom Gilovich de la Universidad de Cornell confirmó que la mayoría de los entrevistados sentían haberle defraudado a su ser ideal.

Nos solemos arrepentir de nuestras acciones en el corto plazo. Sin embargo, nuestra inacción es la que nos causa más remordimiento a largo plazo.”

¿Cómo encontrar el propósito de vida, este santo Grial que nos traería la felicidad…?

¿Y como estar seguros de que estemos bien encarrilados?

En la mayoría de los casos lo tenemos delante nuestra y no nos damos ni cuenta. Nuestro propósito de vida nos acompañó a lo largo de nuestra vida sin que le echáramos realmente cuenta.

Tardé 7 años en ponerle nombre a mi propósito de vida… para algo que en realidad puedo hacer ahora en 40 minutos en consulta con mis clientes…

Lo que no entendía en estos 7 años era la parte fundamental: Mi yo más profundo, mis tripas, mi corazón… llámalo como quieras…

Lo curioso fue que, aplicando el ejercicio tan sencillo que aplicamos desde la neurociencia (consultando al subconsciente), no aprendí nada nuevo… pero por fin me encontré con palabras reales, más allá de conceptos mentales, y solo me faltó dejar por escrito una frase para resumir mi propósito de vida

El propósito de vida no es una meta concreta

Mi concepto del propósito era simplemente erróneo. Como muchas personas a quién suelo preguntar, formulaba mi propósito de vida como una meta intermedia. En 2014 por ejemplo, quería montar un fast food con productos y recetas locales.

Lo que no me pregunté bastante era el “para qué”. Insisto: cada vez que te plantees una meta, pregúntate “para qué” hasta que encuentres una respuesta que resuene con tu YO interior (no con tu razonamiento lógico). Si hubiese indagado más en términos de “para qué” y menos en “por qué” en aquella época, seguramente me hubiese encontrado con un propósito casi igual que el vivo hoy: reconectar a las personas con el mundo desde su verdadero ser. Y quizás me hubiese dado cuenta de que este formato de franquicias no era la forma más directa de vivir ese propósito.

Una acción continua

La vida se vive, ¡y tu propósito de vida también! Hay quienes dirán que la vida les ocurrió y otros que comentarán que eligieron en todo momento. Éstos últimos tendrán más probabilidad de vivir una vida de propósito ya que el propósito es una acción perpetua. Madrugamos para hacer… no para estar, y ni siquiera para ser. De hecho, queramos o no, actuamos a diario, incluso cuando estamos en modo “piloto automático”. Actuamos permanentemente y todo momento es una oportunidad para vivir nuestro propósito de vida.

Las definiciones del propósito de vida se multiplicaron. En mi opinión, el propósito de vida es una forma de actuar que se alinea perfectamente con tus valores más profundos y te lleva a dejar la huella que verdaderamente quieras dejar en el mundo. Esta definición incluye un punto de partida (valores), un camino intermedio (acciones) y una finalidad (tu impacto en el mundo).

Tu último día

Tómate 5 minutos a solas, sin interrupciones. Cierra los ojos e imagínate el último segundo de tu vida. Imagínate que este segundo te parece una hora, a lo largo de la cual va desfilando toda tu vida.

Imagínate que hayas mantenido tu vida actual. ¿Qué sientes durante tu último segundo? Céntrate en las emociones. ¿Te notas triste? ¿Frustrado? ¿Feliz? ¿Sientes miedo?

¿Cómo se reflejan estas sensaciones por tu cuerpo?

Si te sentiste feliz… te invito a seguir viviendo tal como lo estás haciendo ahora. Pero, si notaste cualquier sensación de malestar, te interesa volver a ponerte en situación (tu último día) y hacerte estas 3 preguntas:

¿Qué hubiera tenido que dejar de hacer?

¿Qué hubiera tenido que empezar a hacer?

¿Qué hubiera tenido que seguir haciendo?

Tus próximos pasos para vivir una vida de propósito

  1. Apunta las 3 respuestas más pertinentes a las preguntas anteriores, y para cada una de ella, pregúntate “para qué” (¡prohibido preguntarte “por qué”!), ¡hasta la saciedad! Tu propósito de vida está allí;
  2. Una vez tengas una respuesta clara de lo que tu futuro yo quisiera que dejes de hacer, empieces a hacer y sigas haciendo, ¿qué te parece listar una serie de pequeños hábitos que podrías poner en marcha ya?
  3. Sobre todo, no te sobrecargues, te recomiendo que implementes solo un hábito, lo más mínimo posible y lo integres por lo menos 10 días antes de incorporar otro hábito. Y, recuerdo, ve paso a paso: solo implementes muy pequeños hábitos a la vez.

Desde la neurociencia, recomendamos de hecho empezar por hábitos que refuercen tu cerebro: SUEÑO – EJERCICIO – EDUCACIÓN –DIETA – REDUCCIÓN DEL ESTRÉS

Hablaremos de ello en otro post sobre los hábitos 😉

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